FISIOLOGÍA DE LA
OSTEOPOROSIS
Presentado por: Grupo de
Osteoporosis.
Lucia Sánchez
Deissy Liliana Macana
Néstor Arias Suarez
Pablo Piedrahita
Alejandro González
El hueso es un tejido que
está en constante formación y destrucción a lo largo de toda la vida. El
remodelado óseo tiene dos funciones principales: en primer lugar, al sustituir
el tejido óseo viejo por joven, aumenta la resistencia del esqueleto a las fracturas
y en segundo lugar, asegura la disponibilidad de minerales como el calcio,
fósforo o el magnesio.
TIPOS DE TEJIDO DEL HUESO
Existen dos tipos de tejido
óseo en el cuerpo. El hueso compacto o cortical que
es la capa externa dura del hueso. El hueso esponjoso o trabecular es
un hueso cuyo entramado tiene forma de colmena, y se encuentra en el centro de
los huesos largos y en el centro de las vértebras.
El hueso no es un tejido
muerto. Ambos tipos de hueso están vivos y en un estado continuo de degradación
(reabsorción) y regeneración (formación). Este ciclo de deterioro y reparación
del hueso mantiene los huesos sanos y fuertes.
En la osteoporosis el
equilibrio entre ambas partes del ciclo, destrucción y reparación, se pierde.
El cuerpo empieza a deteriorar los huesos más rápidamente de lo que los
regenera.
El hueso tubercular es más
activo y su deterioro y regeneración es más rápida que la del hueso cortical.
Debido a esto, es más probable que el hueso tubercular sea afectado, de darse
el desequilibrio.
CRECIMIENTO DEL HUESO Y PICO
DE MASA ÓSEA
Nuestros huesos crecen
durante la niñez y juventud. En este período, el cuerpo produce más hueso de lo
que pierde. En algún momento de la juventud llegaste a tener un pico de densidad
de masa ósea (DMO). Este fue el momento de toda tu vida en que más
hueso tuviste. En la mayoría de las personas esta cúspide ocurre entre los 18 y
los 25 años.
Después de alcanzar el pico
de masa ósea, la DMO se mantiene constante (con un equilibrio entre el
deterioro y la regeneración del hueso) o empieza declinar lentamente si ambas
acciones están desequilibradas.
A mayor masa ósea que
desarrolla una persona durante su crecimiento, menos probabilidades tiene de
desarrollar la osteoporosis. Es por esto que la ingesta de calcio, fosforo,
magnesio y otros minerales, así como vitamina D, durante la niñez y
adolescencia es tan importante. Una buena nutrición y el ejercicio son lo que
hace que los huesos crezcan y se mantengan sanos.
PARTES DE LA COLUMNA
La columna vertebral está
formada por un conjunto de huesos llamados vértebras. En la columna vertebral
se cuentan 24 vértebras, además del hueso sacro y el coxis. La mayoría de los
adultos tienen siete vértebras en el cuello (columna cervical), doce vértebras
desde los hombros hasta la cadera (columna dorsal) y cinco vértebras en la zona
baja de la espalda (columna lumbar).
El sacro está formado por
cinco vértebras fusionadas en una sola pieza y se ubica entre los huesos de la
cadera. El Coxis consta de pequeños huesos fusionados y es el último
hueso en el extremo inferior de la columna.
Debido a que las vértebras
de la columna están formadas básicamente por hueso trabecular, son más
proclives a debilitarse por la osteoporosis.
Al estar de pie el peso de
nuestro cuerpo ejerce bastante presión sobre las vértebras; si éstas están
debilitadas podrían fracturarse, comprimirse o colapsar. Cuando una vértebra se
fractura ejerce presión sobre las otras vértebras y las pone en mayor riesgo de
fracturarse.
Las células que participan
en el remodelado óseo, son de diversos tipos, pero dos de ellas son las
protagonistas principales en este proceso: los osteoclastos, que son macrófagos
especializados en destruir el hueso, fenómeno denominado “resorción ósea” y los
osteoblastos, células derivadas del tejido conectivo que se encargan de formar
el hueso. Existen otras células como los osteocitos, linfocitos, macrófagos y
células endoteliales que presentan su apoyo en el proceso de remodelado.
En el adulto joven existe un
balance óseo “cero” ya que la cantidad de hueso que forman los osteoblastos en
cada unidad de remodelación ósea es igual a la que han destruido previamente los
osteoclastos. Sin embargo, alrededor de los 40 años, la cantidad de hueso
formada por los osteoblastos comienza a ser algo menor que la destruida por los
osteoclastos.La osteoporosis en sí misma no duele ni produce ningún tipo de
sintomatología. No existe ninguna relación clínica entre la osteoporosis y la
artrosis o la fibromialgia y si estos procesos coinciden en un paciente, es
debido al azar.
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