lunes, 28 de noviembre de 2016

¿CÓMO AFECTA EL SEDENTARISMO EN EL SISTEMA OSTEOMUSCULAR?




JUAN FELIPE MONROY PINTO
TECNÓLOGO EN ACTIVIDAD FÍSICA
APRENDIZ EN ESPECIALIZACIÓN EN ENTRENAMIENTO FÍSICO PERSONALIZADO



MUY BUENOS DÍAS, ESPERO QUE DISFRUTEN DE ESTA LECTURA, TAMBIÉN NO OLVIDES COMENTAR Y COMPARTIR CON TUS AMIGOS.



 Ya sabemos que el sedentarismo es una de las causas de enfermedades no transmisibles afectando más de la mitad de la población mundial. Colombia es un país sedentario ya que un dato estadístico publicado por el ministerio de salud del 2014 demuestra que más del 50% de la población no realiza ningún tipo de actividad física moderada a causa de muchos factores como sociales, económicos, psicológicos e incluso políticos, los cuales podemos destacar: malos hábitos de alimentación y sueño, falta de actividad física moderada, conocimiento respecto al tema, falta de tiempo, la tecnología que usamos, entre otros. Pero respondiendo a la pregunta del enunciado ¿Cómo afecta el sedentarismo en el sistema osteomuscular? El sedentarismo afecta de esta forma; en los músculos así: pérdida de fuerza, perdida funcional de los músculos (ejemplo: se genera una curvatura anormal en la espalda llamada hipercifosis), perdida de tonicidad muscular, mayor probabilidad de tener una lesión muscular. En los huesos afecta así: descalcificación, fragilidad en los huesos, mayor probabilidad de sufrir una fractura, disminución del movimiento. También genera varias enfermedades en este sistema como por ejemplo osteoporosis, sarcopenia. 
Si quedas aterrado con las consecuencias, no te preocupes, te enseñare 6 ejercicios que podrás realizar en casa, pero debes tener en cuenta usar ropa cómoda, hidratación y la disposición psicológica y de tiempo:

 1. Acostado boca arriba con las plantas de los pies en el suelo, sube la pelvis y se devuelve de tal manera que los glúteos no toque el suelo. Se recomienda realiza 4 series de 12 repeticiones.



2. De pie, entrelaza los dedos de las manos con rotación y luego flexione los hombros de manera que las manos queden arriba de la cabeza, luego sube los talones y se devuelve de manera que los talones no toquen el piso. Se recomienda realiza 4 series de 15 repeticiones.



3. Sentado, flexiones caderas y lleve la espalda hacia atrás tratado de crear una V. Se recomienda realiza 4 series de 20 repeticiones.



4. Apoyando las manos ya sea en una silla o algún objeto similar, apoye los talones en el piso y descienda la pelvis de tal manera que los codos no sobrepasen los hombros. Se recomienda realiza 4 series de 12 repeticiones.



5. En cuadrúpedia con la espalda erguida, de forma cruzada, flexione cadera y hombro, luego cambie de lado. Se recomienda realiza 4 series de 12 repeticiones. 


6. De pie, separe los pies al ancho de las caderas, flexiones los hombros hasta al frente y luego lleve la pelvis hacia atrás de usted como se muestra en la foto. Se recomienda realiza 4 series de 12 repeticiones.


Recuerda que debes hacer un calentamiento que dure aproximadamente 10 minutos y un enfriamiento. 
Nota: Se recomienda realizar 150 minutos semanales de actividad física moderada, por lo menos realizar 3 veces a la semana. También debes realizar variación de los ejercicios. 

Webgrafía




PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS


Presentado por: Grupo de Osteoporosis.
LUCIA SANCHEZ
Tg actividad física.
DEISSY LILIANA MACANA
Tg actividad física.
NESTOR ARIAS SUAREZ
Tg entrenamiento deportivo.
PABLO PIEDRAHITA
Tg actividad física.
ALEJANDRO GONZALEZ
Tg entrenamiento deportivo.


El concepto de prevención de osteoporosis es complejo, para iniciar debemos empezar por 3 conceptos diferentes, que abarcan todas las edades de la vida: 


1- PRIMARIA: Dirigida a estimular los factores determinantes del desarrollo normal del hueso, para conseguir el mayor pico de masa ósea posible, iniciando medidas profilácticas desde la niñez hasta los 25 a 35 años, en que se alcanza el pico máximo de masa ósea. En cualquier edad de la vida, la masa ósea adquirida, es el resultado de la diferencia entre dos variables: la cantidad de hueso acumulado durante la fase de crecimiento (pico de masa ósea) y la proporción de hueso perdido a lo largo de la vida, después del pico máximo.

En la obtención de un pico adecuado de masa ósea intervienen múltiples factores: raciales, genéticos, hormonales, nutricionales, ambientales, así como el grado de actividad física desarrollada durante este periodo.

Las medidas preventivas de carácter general son sin duda las más importantes y deberían ser aplicadas desde la infancia a toda la población. Éstas han de dirigirse en tres sentidos: 

a) generar los hábitos dietéticos correctos y, especialmente, en relación con la ingesta de calcio y vitamina D.

b) estimular la corrección de los hábitos nocivos que puedan afectar a la mineralización ósea, tales como el tabaco, el alcohol o el abuso de la cafeína.

c) establecer programas que estimulen el ejercicio físico y la toma de sol con moderación.

Con todo ello, podría conseguirse que el "pico de masa ósea", adquirido definitivamente alrededor de la tercera década de la vida, fuese el mejor posible, colocando así a la futura mujer climatérica en unas condiciones óseas óptimas que le permitiesen acusar la pérdida posterior sin repercusiones orgánicas importantes.


2- SECUNDARIA: Dirigida a evitar factores que aceleren la pérdida fisiológica de masa ósea, especialmente en los individuos de mayor riesgo de sufrir una pérdida más rápida. La prevención secundaria es la que se realiza en el adulto, tras el pico de masa ósea, para modificar los factores que aceleran o exageran la pérdida fisiológica de masa ósea.


APORTE ADECUADO DE CALCIO

La cantidad de calcio que precisa un adulto oscila en torno a 1000 mg al día, mientras que con respecto a la vitamina D se precisa unas 100 unidades al día. En los mayores de 65 años, hombres y mujeres, los requerimientos son de 1500 mg/día de calcio y 800 unidades de vitamina D.


SUPLEMENTOS DE VITAMINA D

La vitamina D juega un papel muy importante en la absorción del calcio a través del intestino y se ha demostrado que con el envejecimiento se produce una disminución casi lineal en los niveles  de vitamina D, lo que conlleva a un déficit de la misma en un importante número de sujetos ancianos. Este déficit debe ser corregido para evitar mayor pérdida de masa ósea.


PESO CORRECTO

Se sabe que el hábito extremadamente delgado se relaciona con un mayor riesgo de osteoporosis, probablemente por la disminución del estrés mecánico sobre el esqueleto. las mujeres posmenopáusicas con sobrepeso tienen mayor densidad mineral ósea y menor incidencia de fracturas. Por ello, dentro de las medidas generales es aconsejable que la paciente mantenga un peso dentro de la normalidad con tendencia a un ligero sobrepeso.


LOS ESTROGENOS

Pueden ser utilizados en cualquier momento, incluso antes de que la mujer esté oficialmente menopáusica (con al menos 1 año de amenorrea), si los síntomas así lo aconsejan. Para conseguir la máxima eficacia del tratamiento, debe iniciarse lo antes posible, tras la caída de los estrógenos, para evitar la pérdida acelerada que se produce inmediatamente después de ésta, y mantenerlo el máximo de tiempo posible.


3- TERCIARIA: Dirigida a evitar fracturas en individuos con importante disminución de masa ósea, previniendo las caídas y evitando situaciones de sobrecarga excesiva de columna o movimientos y ejercicios bruscos.

Se conoce bien que el riesgo de caída aumenta con la edad. En los ancianos mayores de 75 años se producen caídas en 35% y entre 14% a 16% de éstas ocasionan una fractura. Estas cifras comentadas son más elevadas en el medio residencial, pero también se producen en el hogar, por lo que resulta necesario conseguir una seguridad adecuada en este medio: eliminar alfombras, iluminar bien la casa, poner agarraderas en la bañera, etc.

En los pacientes de más riesgo, es conveniente el uso de protectores externos de cadera, en especial en medios residenciales. Se aconseja, asimismo, el empleo de bastones en personas ancianas, sobre todo si presentan problemas propioceptivos.

Existen una serie de factores de riesgo de aumento de las caídas en esta edad, como son el consumo excesivo de fármacos, fundamentalmente antihipertensivos, antidiabéticos, anti arrítmicos y depresores del sistema nervioso central, que provocan en ocasiones disminución del nivel de conciencia y cuadros sincopales y de mareo, con caídas subsiguientes.

Además, enfermedades frecuentes en esta edad, como son las neurológicas, vasculares y de los órganos de los sentidos, actúan como factores de riesgo, aumentando el número de caídas y frecuentemente el número de fracturas. Muchos de estos factores son difíciles de modificar, salvo en caso de barreras arquitectónicas o factores ambientales, como conseguir una iluminación adecuada, corregir alteraciones del suelo, utilizar protectores de cadera, entre otras. 

El objetivo de cualquiera de estas intervenciones es evitar, en último término, la producción de fracturas patológicas. En cambio, las estrategias higiénico-dietéticas y de cambio de estilo de vida, en las cuales nos vamos a extender, están ampliamente justificadas en base a múltiples estudios.






consejos y recomendaciones parte ll .
EJERCICIO EN LA DIABETES MELLITUS TIPO 1
Las adaptaciones hormonales están esencialmente perdidas en personas con deficiencia de insulina (DM tipo 1). Como consecuencia, cuando estas personas tienen muy poco de insulina en su circulación debido a una terapia insulínica inadecuada y(o) una liberación excesiva de hormonas contra insulínicas durante la actividad física, pueden aumentar los niveles de la glucemia y de los cuerpos cetónicos; lo que puede conducir a cetosis o cetoacidosis diabética. Inversamente, la presencia de niveles altos de insulina, debido a la administración exógena de insulina, puede atenuar o impedir la movilización aumentada de glucosa y de otros sustratos inducidos por la actividad física y, por lo tanto, se pueden producir cuadros de hipoglucemia.
Los niveles de actividad física, el desempeño deportivo, competitivo y profesional, pueden ser realizados por personas con DM tipo 1 sin complicaciones y que tengan, además, un buen control de los niveles de glucemia. La habilidad para ajustar el régimen terapéutico (insulina y nutrición) permite una participación segura y un alto desempeño de la actividad física, lo que evidentemente está relacionado con el nivel de educación sobre diabetes que posea el paciente.
En la actualidad, es cada vez más frecuente la indicación de regímenes intensivos de insulinoterapia (dosis múltiples de insulina), lo que ha permitido un mejor control metabólico y flexibiliza los ajustes de las dosis de insulina para las diferentes actividades físicas. Este proceder, unido a la administración suplementaria de carbohidratos de absorción rápida cuando se considere necesario en relación con el tipo e intensidad del ejercicio, crea las bases para una actividad física adecuada a las necesidades y posibilidades de cada paciente.
Para personas con diabetes tipo 1, el énfasis debe estar dirigido a ajustar un régimen terapéutico que permita la participación segura de toda forma de actividad física, teniendo en consideración los deseos del individuo y las metas a alcanzar.
Cuando las personas con DM tipo 1 dejan de administrarse insulina por 12 a 48 h y presentan cetosis, el ejercicio puede empeorar la hiperglucemia y la cetosis.
EJERCICIO EN LA DIABETES MELLITUS TIPO 2
Existen preocupaciones similares a las de la DM tipo 1 en personas con DM tipo 2 tratadas con insulina o sulfonilureas con respecto a la hipoglucemia. Sin embargo, en general, la hipoglucemia durante la actividad física tiende a ser un problema menor en esta población. Ciertamente, en personas con DM tipo 2, la actividad física puede mejorar la sensibilidad a la insulina y contribuir a disminuir los elevados niveles de glucosa en sangre a un rango normal, así como reducir el consumo de fármacos normoglucemiantes o hipoglucemiantes.
Existen suficientes pruebas en la literatura que justifican la indicación del ejercicio físico, como una herramienta terapéutica efectiva en la prevención y el tratamiento de la DM tipo 2. Diferentes estudios de intervención han demostrado que en los pacientes con tolerancia alterada a la glucosa, los programas de dieta y ejercicio disminuyen  en 60 % el riesgo de desarrollar DM tipo 2.
En sujetos con DM tipo 2 la dieta y el ejercicio físico producen pérdida de peso, lo que favorece la reducción del uso y la dosificación de los hipoglucemiantes o los normoglucemiante orales(pastas ) y(o) de la insulina significativamente mayor que si se utiliza solo dieta.
Se ha confirmado que la intervención a través de ejercicio físico es efectiva en reducir el índice de masa corporal (IMC), los niveles de HbA1c, el riesgo coronario y el costo del tratamiento en sujetos con DM tipo 2. Además, se ha observado una correlación estadísticamente significativa entre la cantidad de la actividad física voluntaria y los efectos beneficiosos que reporta. Datos de la literatura demuestran que modestos incrementos de la actividad física disminuyen la mortalidad en sujetos con DM tipo 2.
Boulé y otros realizaron un metaanálisis y una revisión sistemática de los efectos de intervenciones estructuradas de ensayos clínicos de ejercicio físico con una duración de 8 semanas, y sus efectos sobre los niveles de HbA1c y la masa corporal en personas con DM tipo 2. Se incluyeron 12 estudios de entrenamiento aerobio y 2 que entrenaban resistencia. Posterior a la intervención, los niveles de HbA1c resultaron significativamente inferiores en los grupos de ejercicio, cuando se compararon con los controles. El análisis de regresión confirmó que el efecto beneficioso del ejercicio sobre los niveles de HbA1c, fue independiente de cualquier efecto sobre el peso corporal. Por consiguiente, los programas estructurados de ejercicio tuvieron un efecto beneficioso significativo, desde los puntos de vista estadístico y clínico en el control de la glucemia y no fue mediado por la pérdida de peso.
Boulé y otros, posteriormente, realizaron un meta análisis de las interrelaciones entre el volumen del ejercicio de intensidad moderada y el de intensidad superior, el cambio en la adaptabilidad de tipo cardiorrespiratorio, y las alteraciones de la HbA1c. Este metaanálisis confirmó, que el ejercicio aeróbico de intensidad superior en personas con DM tipo 2 mejora los niveles de HbA1c. Estos resultados proveerían un soporte alentador para las personas con DM tipo 2 que ya practican ejercicios de intensidad moderada, para obtener prestaciones adicionales en relación con el control de la adaptabilidad aerobia y de la glucemia.
Ejercicios de larga duración (más de 2h): maratón, marcha atlética, montañismo, ciclismo, natación...
Disminuir la insulina retardada.
Disminuir la insulina rápida.
Disminuir la dosis de insulina retardada antes de ir a dormir (1/3 parte, la noche que sigue a la práctica deportiva).
Ingerir suplementos de hidratos de carbono durante el ejercicio: Líquidos en un maratón. Pueden ser sólidos, como el plátano o galletas, en actividades que no requieren tanto esfuerzo.
Cada suplemento tiene que contener aproximadamente de 10 a 20 gr de hidratos de carbono y consumirlo cada 30 - 45 min.

Ejercicios de mediana duración (60 - 90 min.): deportes de equipo: fútbol, baloncesto, hockey, rugby...
Ejercicios breves, con mucho esfuerzo: Especialidades de atletismo, pruebas de velocidad de natación, deportes de lucha...
Ejercicios con sesiones de larga duración pero con actividad irregular e intermitente
de hidratos de carbono según la duración e intensidad del ejercicio 

    imagen tomada:http://www.efdeportes.com/efd56/diabet.htm

    Tipos de suplementos alimentarios
                                contenido de hidratos por carbono de peso





      Tipos de suplementos alimentarios

Control de la glucemia antes del partido.
Ingerir un suplemento de 15 - 20 gr de hidratos de carbono si existe glucemia baja.
Control de la glucemia a la mitad del partido.
Control de la glucemia al finalizar el partido.
No es necesario modificar previamente la dosis de la insulina.

No hace falta ninguna medida en especial, a parte de los controles de glucemia antes y después del ejercicio. Es probable que la glucemia aumente al finalizar la actividad.

Esquí
Disminuir la dosis matinal de insulina retardada.
Disminuir la insulina rápida antes de desayunar.
No se inyectará más insulina hasta finalizar la actividad.
Es aconsejable hacer pequeños suplementos (cada 2 h.) mejor que una comida copiosa.
Autocontrol de la glucemia cada 2h para prevenir hipoglucemia y hacer las medidas correctoras, si es el caso.
Es importante realizar a menudo autocontroles de glucemia, para adquirir experiencia. Es la clave fundamental para el buen autocontrol.
Existen una serie de ejercicios de alto riesgo que requieren una buena educación previa: Submarinismo, Alpinismo, Vuelo libre, Boxeo, Culturismo o ejercicios que comportan alta tensión emocional (competitividad), son actividades que pueden conllevar el aumento de la glucemia.     De manera orientativa, mostramos las siguientes tablas, a sabiendas de que estos datos deben ser individualizados según la experiencia de cada persona.
Modificaciones de las dosis de insulina y suplementos extras
Contenido de hidratos de carbono por peso 
                                                  HC: Hidratos de Carbono
                                    Imagen tomada:http://www.efdeportes.com/efd56/diabet.htm
Hay que aumentar gradualmente la intensidad y la duración del esfuerzo muscular.
Realizar autocontroles de la glucemia. Hacer los cambios en la dosis de insulina y/o suplementos de hidratos de carbono antes, durante o después del ejercicio.
El ejercicio potencia el efecto de la insulina provocando una disminución del nivel de glucosa en sangre.
No realizar ejercicio en el pico de máxima acción de la insulina.
No inyectarse la insulina en las zonas que realizarán más actividad física.
No realizar ejercicio en caso de hiperglucemia y acetona.
Para evitar la hipoglucemia, aumentar la ingesta de hidratos de carbono.
Precaución y cura higiénica de los pies: llevar calzado adecuado.
Es imprescindible beber agua para evitar la deshidratación.
Tener en cuenta que la dieta - ejercicio - insulina, forman un pilar fundamental.
Toda persona con diabetes tipo 1, puede y debe realizar ejercicio, siempre y cuando no sufra otros trastornos que se lo impidan.
Conocer tu propia diabetes y a partir de la propia experiencia, podrás auto controlarte.
LA DIABETES NO SIRVE COMO EXCUSA PARA NO REALIZAR ACTIVIDAD FÍSICA.
Para mantener un nivel mínimo de salud, es conveniente hacer ejercicio, al menos, durante treinta minutos y cuatro veces por semana. Hacer ejercicio todos los días sería lo óptimo. No podremos obtener los beneficios totales del ejercicio físico si lo abandonamos o descuidamos a lo largo de las semanas. Por lo tanto, seamos pacientes y recordemos que la clave es la constancia, de manera que el ejercicio llegue a ser una parte integral de nuestra vida. Cada uno ha de elegir el deporte que más le convenga, toda vez que haya consultado y controlado médicamente su diabetes. Probablemente, el mejor tipo de actividad es la aeróbica, porque es un ejercicio de ritmo constante y puede efectuarse durante un largo período de tiempo. El ejercicio continuado, tal como andar, correr, montar en bicicleta y nadar, proporciona el más importante bienestar físico - cardiovascular - fortaleciendo el corazón, los pulmones y el sistema circulatorio en general.
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