PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA
OSTEOPOROSIS
Presentado por: Grupo de Osteoporosis.
LUCIA SANCHEZ
Tg actividad física.
DEISSY LILIANA MACANA
Tg actividad física.
NESTOR ARIAS SUAREZ
Tg entrenamiento deportivo.
PABLO PIEDRAHITA
Tg actividad física.
ALEJANDRO GONZALEZ
Tg entrenamiento deportivo.
El concepto de prevención de
osteoporosis es complejo, para iniciar debemos empezar por 3 conceptos
diferentes, que abarcan todas las edades de la vida:
1- PRIMARIA: Dirigida a estimular los factores determinantes del desarrollo
normal del hueso, para conseguir el mayor pico de masa ósea posible, iniciando
medidas profilácticas desde la niñez hasta los 25 a 35 años, en que se alcanza
el pico máximo de masa ósea. En cualquier edad de la vida, la masa ósea
adquirida, es el resultado de la diferencia entre dos variables: la cantidad de
hueso acumulado durante la fase de crecimiento (pico de masa ósea) y la
proporción de hueso perdido a lo largo de la vida, después del pico máximo.
En la obtención de un pico adecuado de
masa ósea intervienen múltiples factores: raciales, genéticos, hormonales,
nutricionales, ambientales, así como el grado de actividad física desarrollada
durante este periodo.
Las medidas preventivas de carácter
general son sin duda las más importantes y deberían ser aplicadas desde la
infancia a toda la población. Éstas han de dirigirse en tres sentidos:
a) generar los
hábitos dietéticos correctos y, especialmente, en relación con la ingesta de
calcio y vitamina D.
b) estimular la
corrección de los hábitos nocivos que puedan afectar a la mineralización ósea,
tales como el tabaco, el alcohol o el abuso de la cafeína.
c) establecer
programas que estimulen el ejercicio físico y la toma de sol con moderación.
Con todo ello, podría conseguirse que
el "pico de masa ósea", adquirido definitivamente alrededor de la
tercera década de la vida, fuese el mejor posible, colocando así a la futura
mujer climatérica en unas condiciones óseas óptimas que le permitiesen acusar
la pérdida posterior sin repercusiones orgánicas importantes.
2- SECUNDARIA: Dirigida a evitar factores que aceleren la pérdida fisiológica de
masa ósea, especialmente en los individuos de mayor riesgo de sufrir una
pérdida más rápida. La prevención secundaria es la que se realiza en el adulto,
tras el pico de masa ósea, para modificar los factores que aceleran o exageran
la pérdida fisiológica de masa ósea.
APORTE ADECUADO DE CALCIO
La cantidad de calcio que precisa un
adulto oscila en torno a 1000 mg al día, mientras que con respecto a la
vitamina D se precisa unas 100 unidades al día. En los mayores de 65 años,
hombres y mujeres, los requerimientos son de 1500 mg/día de calcio y 800
unidades de vitamina D.
SUPLEMENTOS DE VITAMINA D
La vitamina D juega un papel muy
importante en la absorción del calcio a través del intestino y se ha demostrado
que con el envejecimiento se produce una disminución casi lineal en los niveles
de vitamina D, lo que conlleva a un déficit de la misma en un importante
número de sujetos ancianos. Este déficit debe ser corregido para evitar mayor
pérdida de masa ósea.
PESO CORRECTO
Se sabe que el hábito extremadamente
delgado se relaciona con un mayor riesgo de osteoporosis, probablemente por la
disminución del estrés mecánico sobre el esqueleto. las mujeres posmenopáusicas
con sobrepeso tienen mayor densidad mineral ósea y menor incidencia de
fracturas. Por ello, dentro de las medidas generales es aconsejable que la
paciente mantenga un peso dentro de la normalidad con tendencia a un ligero
sobrepeso.
LOS ESTROGENOS
Pueden ser utilizados en cualquier
momento, incluso antes de que la mujer esté oficialmente menopáusica (con al
menos 1 año de amenorrea), si los síntomas así lo aconsejan. Para conseguir la
máxima eficacia del tratamiento, debe iniciarse lo antes posible, tras la caída
de los estrógenos, para evitar la pérdida acelerada que se produce
inmediatamente después de ésta, y mantenerlo el máximo de tiempo posible.
3- TERCIARIA: Dirigida a evitar fracturas en individuos con importante disminución de
masa ósea, previniendo las caídas y evitando situaciones de sobrecarga excesiva
de columna o movimientos y ejercicios bruscos.
Se conoce bien que el riesgo de caída
aumenta con la edad. En los ancianos mayores de 75 años se producen caídas en
35% y entre 14% a 16% de éstas ocasionan una fractura. Estas cifras comentadas
son más elevadas en el medio residencial, pero también se producen en el hogar,
por lo que resulta necesario conseguir una seguridad adecuada en este medio:
eliminar alfombras, iluminar bien la casa, poner agarraderas en la bañera, etc.
En los pacientes de más riesgo, es
conveniente el uso de protectores externos de cadera, en especial en medios
residenciales. Se aconseja, asimismo, el empleo de bastones en personas
ancianas, sobre todo si presentan problemas propioceptivos.
Existen una serie de factores de riesgo
de aumento de las caídas en esta edad, como son el consumo excesivo de
fármacos, fundamentalmente antihipertensivos, antidiabéticos, anti arrítmicos y
depresores del sistema nervioso central, que provocan en ocasiones disminución
del nivel de conciencia y cuadros sincopales y de mareo, con caídas subsiguientes.
Además, enfermedades frecuentes en esta
edad, como son las neurológicas, vasculares y de los órganos de los sentidos,
actúan como factores de riesgo, aumentando el número de caídas y frecuentemente
el número de fracturas. Muchos de estos factores son difíciles de modificar,
salvo en caso de barreras arquitectónicas o factores ambientales, como
conseguir una iluminación adecuada, corregir alteraciones del suelo, utilizar
protectores de cadera, entre otras.
El objetivo de cualquiera de estas
intervenciones es evitar, en último término, la producción de fracturas
patológicas. En cambio, las estrategias higiénico-dietéticas y de cambio de
estilo de vida, en las cuales nos vamos a extender, están ampliamente
justificadas en base a múltiples estudios.
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