lunes, 28 de noviembre de 2016


PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS


Presentado por: Grupo de Osteoporosis.
LUCIA SANCHEZ
Tg actividad física.
DEISSY LILIANA MACANA
Tg actividad física.
NESTOR ARIAS SUAREZ
Tg entrenamiento deportivo.
PABLO PIEDRAHITA
Tg actividad física.
ALEJANDRO GONZALEZ
Tg entrenamiento deportivo.


El concepto de prevención de osteoporosis es complejo, para iniciar debemos empezar por 3 conceptos diferentes, que abarcan todas las edades de la vida: 


1- PRIMARIA: Dirigida a estimular los factores determinantes del desarrollo normal del hueso, para conseguir el mayor pico de masa ósea posible, iniciando medidas profilácticas desde la niñez hasta los 25 a 35 años, en que se alcanza el pico máximo de masa ósea. En cualquier edad de la vida, la masa ósea adquirida, es el resultado de la diferencia entre dos variables: la cantidad de hueso acumulado durante la fase de crecimiento (pico de masa ósea) y la proporción de hueso perdido a lo largo de la vida, después del pico máximo.

En la obtención de un pico adecuado de masa ósea intervienen múltiples factores: raciales, genéticos, hormonales, nutricionales, ambientales, así como el grado de actividad física desarrollada durante este periodo.

Las medidas preventivas de carácter general son sin duda las más importantes y deberían ser aplicadas desde la infancia a toda la población. Éstas han de dirigirse en tres sentidos: 

a) generar los hábitos dietéticos correctos y, especialmente, en relación con la ingesta de calcio y vitamina D.

b) estimular la corrección de los hábitos nocivos que puedan afectar a la mineralización ósea, tales como el tabaco, el alcohol o el abuso de la cafeína.

c) establecer programas que estimulen el ejercicio físico y la toma de sol con moderación.

Con todo ello, podría conseguirse que el "pico de masa ósea", adquirido definitivamente alrededor de la tercera década de la vida, fuese el mejor posible, colocando así a la futura mujer climatérica en unas condiciones óseas óptimas que le permitiesen acusar la pérdida posterior sin repercusiones orgánicas importantes.


2- SECUNDARIA: Dirigida a evitar factores que aceleren la pérdida fisiológica de masa ósea, especialmente en los individuos de mayor riesgo de sufrir una pérdida más rápida. La prevención secundaria es la que se realiza en el adulto, tras el pico de masa ósea, para modificar los factores que aceleran o exageran la pérdida fisiológica de masa ósea.


APORTE ADECUADO DE CALCIO

La cantidad de calcio que precisa un adulto oscila en torno a 1000 mg al día, mientras que con respecto a la vitamina D se precisa unas 100 unidades al día. En los mayores de 65 años, hombres y mujeres, los requerimientos son de 1500 mg/día de calcio y 800 unidades de vitamina D.


SUPLEMENTOS DE VITAMINA D

La vitamina D juega un papel muy importante en la absorción del calcio a través del intestino y se ha demostrado que con el envejecimiento se produce una disminución casi lineal en los niveles  de vitamina D, lo que conlleva a un déficit de la misma en un importante número de sujetos ancianos. Este déficit debe ser corregido para evitar mayor pérdida de masa ósea.


PESO CORRECTO

Se sabe que el hábito extremadamente delgado se relaciona con un mayor riesgo de osteoporosis, probablemente por la disminución del estrés mecánico sobre el esqueleto. las mujeres posmenopáusicas con sobrepeso tienen mayor densidad mineral ósea y menor incidencia de fracturas. Por ello, dentro de las medidas generales es aconsejable que la paciente mantenga un peso dentro de la normalidad con tendencia a un ligero sobrepeso.


LOS ESTROGENOS

Pueden ser utilizados en cualquier momento, incluso antes de que la mujer esté oficialmente menopáusica (con al menos 1 año de amenorrea), si los síntomas así lo aconsejan. Para conseguir la máxima eficacia del tratamiento, debe iniciarse lo antes posible, tras la caída de los estrógenos, para evitar la pérdida acelerada que se produce inmediatamente después de ésta, y mantenerlo el máximo de tiempo posible.


3- TERCIARIA: Dirigida a evitar fracturas en individuos con importante disminución de masa ósea, previniendo las caídas y evitando situaciones de sobrecarga excesiva de columna o movimientos y ejercicios bruscos.

Se conoce bien que el riesgo de caída aumenta con la edad. En los ancianos mayores de 75 años se producen caídas en 35% y entre 14% a 16% de éstas ocasionan una fractura. Estas cifras comentadas son más elevadas en el medio residencial, pero también se producen en el hogar, por lo que resulta necesario conseguir una seguridad adecuada en este medio: eliminar alfombras, iluminar bien la casa, poner agarraderas en la bañera, etc.

En los pacientes de más riesgo, es conveniente el uso de protectores externos de cadera, en especial en medios residenciales. Se aconseja, asimismo, el empleo de bastones en personas ancianas, sobre todo si presentan problemas propioceptivos.

Existen una serie de factores de riesgo de aumento de las caídas en esta edad, como son el consumo excesivo de fármacos, fundamentalmente antihipertensivos, antidiabéticos, anti arrítmicos y depresores del sistema nervioso central, que provocan en ocasiones disminución del nivel de conciencia y cuadros sincopales y de mareo, con caídas subsiguientes.

Además, enfermedades frecuentes en esta edad, como son las neurológicas, vasculares y de los órganos de los sentidos, actúan como factores de riesgo, aumentando el número de caídas y frecuentemente el número de fracturas. Muchos de estos factores son difíciles de modificar, salvo en caso de barreras arquitectónicas o factores ambientales, como conseguir una iluminación adecuada, corregir alteraciones del suelo, utilizar protectores de cadera, entre otras. 

El objetivo de cualquiera de estas intervenciones es evitar, en último término, la producción de fracturas patológicas. En cambio, las estrategias higiénico-dietéticas y de cambio de estilo de vida, en las cuales nos vamos a extender, están ampliamente justificadas en base a múltiples estudios.






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